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lunes, 22 de mayo de 2017

Turismo visual

Paseando por la ciudad vemos cosas interesantes y también, claro, cosas que son para no verlas. Podemos pasear por la costanera, y admirar el paisaje único de nuestro río, por ejemplo. Y podemos pasear por el centro recorriendo negocios, o sentarnos a tomar algo por ahí, y ver la belleza de la ciudad por la noche.

Y también podemos salir a caminar por la plaza San Martín y... caramba, todo lo que pensamos o vimos antes pasa a un costado, porque el estado de esa plaza, la que pertenece al "circuito turístico", la que es recorrida casi por obligación por el turista... es una muestra del descuido que existe sobre casi la totalidad de la ciudad.

Es en ese momento que uno no se explica cómo hizo la Municipalidad para lograr el Certificado de Calidad en Turismo de la Nación... aunque bueno, la política todo lo puede.

Desde una vereda rota, con baldosas sueltas y también el evidente faltante; pastos altos sin mantener; pilares de luz con huecos en la tierra donde permite el paso del agua tranquilamente, hasta directamente destrozados; canteros que parecen salidos de una inundación; luminarias abiertas y sin sus elementos; hermosas tallas de madera hechas por artesanos, abandonadas, que muestran el descuido y la falta de interés del estado municipal para con la artesanía y todo lo que de ella venga; la reja que "protege" la estatua del General, rota y con hierros faltantes; y lo peor, lo que más duele: nuestra bandera, el símbolo que nos identifica... rota y colgando como un trapo cualquiera al viento.

El estado de nuestra bandera (y de todo en general) demuestra el interés del estado municipal por tener un lugar único, es el reflejo de lo poco y nada que importa a la clase política en el poder hacer las cosas bien... y se está transformando en una costumbre con tanta rapidez, que a lo mejor dentro de poco tiempo podamos tener algún premio en lo social, turístico e histórico porque a este paso seremos el fiel retrato en pleno siglo XXI, de las colonias españolas en américa: calles de barro y destruidas por los carros, sin plazas, acarreando agua con baldes desde el río, tirando la mierda donde caiga, con gente a quien lo único que le interesaba era su propio mundo, y para mantener lo que tenemos hoy, sin una bandera que nos identifique.

Eso sí, con políticos que se vanaglorian de "administrar la ciudad", de que "fueron elegidos por el pueblo", de que "es el tercer período, por algo debe ser", y que "gestionan tanto en la provincia que ni se acuerdan..." y con toda una franja social que los adula y los felicita por cuanta mentiras y verdades tergiversadas salen "reveladas" a la luz de sus obsecuentes que los siguen como a dioses sobre la tierra, mientras esos dioses salen a recorrer el mundo de vacaciones.

Colón está retrocediendo al siglo 18... en pleno siglo 21 por una sola y simple causa: la política local.

Lucas M. Beber
#YoOpino2017

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