A los chicos muchas veces se les dan bloques de formas geométricas que deben colocar en lugares que coincidan.
Mucho más que un juego.
Coordinación visomotora: el niño tiene que mirar el hueco y dirigir la mano con precisión.
Motricidad fina: agarra, orienta y suelta las piezas con control de los dedos.
Percepción espacial: entiende rotaciones, posiciones y cómo encajan las formas en el espacio.
Resolución de problemas: prueba, equivoca y corrige hasta encontrar la pieza correcta.
Atención y concentración: mantiene el foco en la tarea hasta completarla.
Discriminación visual: diferencia formas, tamaños y orientaciones.
Conceptos matemáticos tempranos: reconoce figuras geométricas, empareja, clasifica y empieza a interiorizar nociones de geometría y correspondencia.
Esto tan valioso que se nos inculca de pequeños, lo estamos perdiendo.
Canciones de no más de tres minutos, videos de segundos, chistes en lugar de cuentos, enviar un audio en vez de llamar, ver titulares en lugar de leer noticias, etc.
No todos, por supuesto.
Pero entre los que aún conservan esas capacidades, deciden nuestro presente y futuro.
Entre la efervescencia de la inmediatez descansa la maldad.
Tal vez sea hora de bajar la espuma.
