El intendente Walser ya no enfrenta solo críticas políticas, ahora lo investiga el Tribunal de Cuentas.
¿El motivo? Uso de un vehículo oficial para un viaje familiar a Brasil.
Y no es una sospecha: fue el propio intendente quien admitió que viajó en un auto municipal y que el viaje tenía carácter, al menos en parte, vacacional.
A partir de eso, el TCER inició actuaciones para determinar:
• si hubo uso indebido de recursos públicos
• si existieron viáticos
• cuánto costaron los daños del vehículo
• y si hubo perjuicio económico para el municipio
Dato clave: el seguro no cubriría el siniestro, lo que podría traducirse en pérdida directa para la comuna.
También se analiza el rol de su esposa, funcionaria municipal, que viajaba en el mismo vehículo.
Es decir: ya no es relato, es investigación.
Y el problema de fondo es claro:
¿Se usaron recursos públicos para fines privados?
¿Se intentó justificar después lo que no correspondía antes?
¿Y la dádiva?
Mientras tanto, la "in-gestión" vecinalista sigue hablando de "modelo" y "orden", pero los hechos empiezan a contar otra historia.
Ahora hay que rendir cuentas, intendente. Se acabó la joda.
