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Editorial

Cuando opinar molesta...


Sin dudas, este espacio ha generado, a lo largo de los años, ciertas cosas que son —quizás— difíciles de replicar y explicar.

Muchas personas pensaron, al inicio, que solo se “atacaba” al gobierno de turno, allá por 2014. Sin embargo, con el cambio de línea política en 2019 quedó claro que no importa quién esté “de turno”, sino cómo hace las cosas: bien. No hay otra forma. Bien. BIEN.
Como siempre, la “medición” de la llegada de las notas —en especial las editoriales o el humor del domingo— no la hacemos por estadísticas, sino por otra cosa: la cantidad de comentarios “oficialistas”, sean de perfiles reales o, en su mayoría, trolls (cuentas falsas) creadas para eso.
Las estadísticas, por supuesto, existen. Pero no hace falta mostrarlas: no basamos la llegada en los números, sino en el efecto que producen.
Desde hace un tiempo, observamos que los perfiles falsos replican y cuestionan lo que publicamos, recurriendo muchas veces a ataques (e insultos) personales hacia quien escribe pero con una salvedad: no lo hacen cara a cara -porque no se animan- sino desde las redes, donde son "valientes".
Así se vuelve fácil identificar qué nota genera más impacto en la administración de turno: aquella con más comentarios de usuarios falsos. Son los mismos perfiles que repiten los mismos argumentos y las mismas defensas de siempre, como un eco automático.
Y resulta hasta irrisorio que muchos crean -incluso comenten- en publicaciones de dudoso origen cuando quienes escriben ni siquiera se animan a firmar una nota porque quedarían expuestos.
Más allá de eso, es indudable que este espacio logró algo que no pudo ser replicado: confianza por un lado, y del otro, bronca y odio del oficialismo de turno, cualquiera sea.
Mientras tanto, los usuarios falsos y los (falsos) defensores que no se animan a expresar lo que piensan pueden seguir intentando ocultar y proteger la gestión que sea. Este espacio seguirá siendo libre, abierto y, sobre todo, incómodo.
Porque opinar sigue siendo libre.
Aunque a algunos, todavía, les moleste.
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